FRUIT LOGISTICA News.
Boletín mensual sobre oportunidades de negocio para el sector hortofrutícola.

Dale la vuelta

Berlín, 22 de junio 2016

Ya hace más de año y medio (el 13 de diciembre de 2014) que entró en vigor la nueva normativa europea de etiquetado de alimentos que obliga a dar más y mejor información sobre el producto. A pesar de este cambio de legislación, la presentación de algunas etiquetas sigue generando polémica entre los consumidores.

Según la CEACCU (Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa Consumidores y Usuarios), siete de cada diez consumidores siguen denunciando la ilegibilidad de las etiquetas. Montserrat Prieto, especialista en derecho alimentario de la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) afirma que el reglamento permite que los productos comercializados o etiquetados antes de la fecha de implantación pueden seguir vendiéndose hasta que se agoten las existencias. ¿Cuánto tiempo? Dependerá de la caducidad de cada uno. “Solo haber aprobado la letra más grande, la información nutricional y las ingestas de referencia son un gran logro para el consumidor y un gran esfuerzo para la industria”. Cabe destacar positivamente de este estudio que el 80% de los consumidores lee las etiquetas siempre o casi siempre, el doble que hace 10 años.

Otra de las demandas tanto de la OCU, la CEACCU y consumidores es una información veraz de la procedencia de los productos, ya que la diferencia que a veces existe entre dónde se ha producido y dónde ha sido envasado da lugar a equívocos por parte de los compradores. Por ejemplo, muchos productos de Denominación de Origen son envasados como tal aunque la materia prima haya sido producida en otra parte. Lo que siempre es indispensable es señalar si ha sido o no elaborado en la Unión Europea y ha pasado los controles de calidad pertinentes.

El sector hortofrutícola posee una extensa lista de normas reguladoras de etiquetado que dependen del producto. Sin embargo, existe una serie de indicaciones comunes a todos y obligatorias que se resumen en:

-       Identificación del producto (nombre habitual conocido por los consumidores).

-       Lista de ingredientes en el caso que de que haya más de un producto o que haya sido modificado.

-       Cantidad neta del producto si es envasado.

-       Fecha de caducidad o de duración.

-       Condiciones de conservación y de utilización si lo requieren.

-       Identificación de la empresa que produce o envasa el producto, lugar de origen y categoría del mismo.

-       Indicación del número de registro de industria agroalimentaria.

-       Información nutricional (sólo obligatoria a partir de 2016) es decir, calorías, valores energéticos, sal, grasas…

Existe un gran desconocimiento respecto a las propiedades nutricionales de las frutas y las verduras calificando siempre las grasas vegetales de buenas y las grasas animales de malas. Si bien es cierto que al ser productos naturales sus atributos son mucho más saludables que otros alimentos, no quiere decir que algunos de ellos no posean grasas saturadas o un alto aporte calórico, como es el caso del coco o del aguacate.

La mayoría de frutas y hortalizas consumidas en España son vendidas a granel, lo que no exime a las cajas en las que son transportadas de contener toda la información precisa. Además, el consumidor tiene derecho en todo momento a conocer el etiquetado del producto, ya sea indicado con un cartel explicativo o de manera oral por parte del vendedor, por lo que el punto de venta tiene que poseer siempre dicha información para posibles consultas.

El etiquetado ha demostrado ser una útil herramienta de marketing llevándose a cabo originales campañas para el reconocimiento del producto en un sector en el que la marca y su origen no siempre es reconocible. Uno de los últimos ejemplos es la campaña puesta en marcha por parte de Nufri, quien ha etiquetado más de 8 millones de manzanas con los nombres más comunes en lengua castellana para promover la compra de la manzana local de sus marcas Livinda y Delissium. «En España nos falta ese interés en mirar el origen de los productos que consumimos tan habitual en los consumidores de países vecinos. La calidad, textura y sabor de nuestras manzanas es absolutamente inigualable pero el consumidor no sabe que son españolas, que son producidas en nuestros campos» y añade, «los agricultores ponemos mucha pasión y esfuerzo cada día en lo que hacemos y si el consumidor no lo aprecia, todo ese esfuerzo se evapora», aseguraba en nota de prensa Ignasi Argilés, Director de Producción y Comercio de la compañía.

Para esta temporada, sandía Fashion es otro de los productos que apuesta por su promoción con un etiquetado exclusivo desarrollado por una conocida diseñadora española. Pero además de indicar origen y hacerse reconocible por parte de los consumidores, es a través del etiquetado donde las frutas y hortalizas vendidas a granel pueden mostrar un valor añadido incluyendo modos de consumo o recetas que motiven la compra por parte del cliente, como ya hace, entre otros, la asociación +Brócoli.

Jugar con el etiquetado como seña diferenciadora además de ajustarse al cumplimiento de la normativa. Todas las opciones y posibilidades expondrán en FRUIT LOGISTICA: la plataforma comercial que congrega a toda la cadena de valor entre el 8 y el 10 de febrero de 2017 en Berlín.

Mint · Calle Orense, 85 · Madrid, 28020